Guía completa
Un sistema añadido, un mantenimiento añadido
Los coches con GLP (autogás) o GNC (gas natural comprimido) cada vez son más habituales en el parque español, sobre todo por su coste de combustible más bajo —en torno a un 60% menos que la gasolina— y por la etiqueta ECO que conceden, con las ventajas de acceso que trae en zonas de bajas emisiones. Lo que menos se cuenta al comprarlos es que llevan un mantenimiento propio, adicional al del motor, que si se descuida acaba pasando factura en forma de tirones, pérdida de rendimiento o incluso problemas al pasar la ITV.
Lo que cambia frente a un coche de solo gasolina
El sistema incorpora un filtro de gas que retiene impurezas del combustible y que hay que sustituir cada 30.000-50.000 km según el kit instalado; si se pasa el plazo, los inyectores de gas empiezan a ensuciarse, aparecen tirones y, con el tiempo, pueden acabar fallando. También existe una revisión periódica obligatoria del sistema completo: comprobación de fugas con detector profesional, presiones, estado del depósito y de las válvulas. Sin esta revisión al día, la ITV puede señalar un defecto que con un sistema convencional de gasolina no existiría.
Los kits más habituales que trabajamos
En el parque de vehículos español predominan unas pocas marcas de instalación: BRC, italiana, la más extendida, con sistemas Sequent y Plug & Drive según el modelo; Landi Renzo, también italiana, con kits Omegas y EVO; Lovato, con su gama Smart; y OMVL, menos frecuente pero presente en varios modelos. Cada una tiene su propio software de diagnóstico, y cubrimos las principales para poder dar un mantenimiento correcto sin importar qué kit lleve tu coche.
Lo que hacemos y lo que no
Nos encargamos del mantenimiento regular del sistema de gas, la sustitución del filtro, la revisión de inyectores, la detección de fugas y la calibración cuando el kit lo requiere — todo en paralelo al mantenimiento normal del motor de gasolina, que sigue haciendo falta porque el coche arranca siempre en ese combustible. Lo que no ofrecemos es la instalación inicial de un kit nuevo, que exige una certificación específica de la que no disponemos; para eso derivamos a un centro homologado. Una vez instalado, el mantenimiento posterior sí es cosa nuestra, con independencia de la marca del kit que lleve el coche.