Guía completa

El sensor que da más sustos que averías reales

El sensor de posición del cigüeñal (CKP, Crankshaft Position) le indica a la centralita, en cada instante, dónde está exactamente el cigüeñal. Con ese dato, el motor decide el momento preciso de inyección de combustible y, en gasolina, el instante de encendido de cada bujía. Sin esa señal, no hay forma de que el motor funcione con precisión.

Cuando falla, el síntoma más habitual resulta desconcertante para quien lo sufre: el coche se apaga solo mientras circula, sin ningún aviso previo. Al no recibir la señal del sensor, la centralita no sabe en qué posición está el motor y lo apaga como medida de seguridad. Pasados unos minutos —a veces solo segundos— puede volver a arrancar con normalidad. Y volver a pararse más tarde. Este patrón puede repetirse durante días o semanas antes de que el sensor deje de funcionar del todo.

Cuando el código no aparece claro

El código P0335 es sencillo de interpretar cuando el fallo es evidente. El problema llega con los fallos intermitentes, que a veces solo dejan un código histórico y no uno activo. Ahí hace falta un diagnóstico con osciloscopio: conectamos al cableado del sensor y observamos la señal en tiempo real con el motor en marcha. Una señal sana se ve como una onda cuadrada limpia y estable; una señal degradada muestra picos, caídas o desapariciones puntuales.

Antes de dar el sensor por culpable, revisamos también el cableado (humedad, corrosión, habitual en coches con años), el conector (pin doblado, mal contacto), el estado del volante motor (un diente dañado puede generar una señal incorrecta sin que el sensor tenga nada que ver) e, incluso, en casos poco frecuentes, la propia centralita.

Montaje correcto: la distancia importa tanto como la marca

Usamos sensores Bosch, Beru y Hella, fabricantes de origen en la mayoría de los coches europeos. Descartamos deliberadamente los genéricos de bajo coste: una calibración imprecisa da señales erróneas y el cliente vuelve al taller con el mismo síntoma en poco tiempo. Un detalle técnico que muchas veces se pasa por alto es la distancia al volante motor — si el sensor queda demasiado alejado, la señal sale débil y la centralita puede rechazarla.

Después del cambio

Borramos códigos y hacemos una prueba en carretera. Si el fallo original solo aparecía con el motor caliente, llevamos el coche a temperatura de trabajo (unos 20-30 km de circulación) para confirmar que el síntoma no vuelve a aparecer. Si pasan 200 km sin ningún fallo, damos el problema por resuelto.